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7 proyectos de alto impacto en la matriz económica de RD

Acuerdos que involucran energía, ingeniería espacial y tecnología de punta.

Análisis Económico · Geopolítica · Mayo 2026

Siete proyectos anunciados en los últimos meses dibujan la mayor reconfiguración económica dominicana desde las zonas francas. La pregunta no es si la inversión llegará, sino si el país tiene las instituciones para retener sus frutos.

Kriteria · 2026


En los años setenta, dos decisiones transformaron la estructura productiva dominicana desde sus cimientos: la apuesta por las zonas francas y la apertura al turismo masivo. No fueron actos de visión espontánea: respondieron a condicionamientos del Banco Mundial y a la necesidad de divisas en una economía que no generaba las suficientes. Cinco décadas después, el país se encuentra ante un momento de parecida magnitud, pero con una diferencia importante: esta vez la pauta viene de Washington, y lo que está en juego no es solo empleo o crecimiento, sino el lugar que ocupará la República Dominicana en el mapa geopolítico de Occidente.

En los primeros meses de 2026, el gobierno dominicano anunció o formalizó seis proyectos de escala inédita: un cable submarino de energía hacia Puerto Rico, un puerto de intercambio digital de Google, una alianza de inteligencia artificial con NVIDIA, depósitos de tierras raras en Pedernales, un puerto espacial privado en Oviedo y una estrategia nacional de semiconductores validada por la OCDE. Vistos por separado, cada uno parece un hito sectorial. Vistos juntos, dibujan algo más: la reconfiguración deliberada del modelo económico dominicano alrededor de las prioridades tecnológicas y de seguridad de Estados Unidos. La pregunta es si el país tiene las instituciones para que esa transformación deje raíces, y no solo cifras de exportación..


Proyecto 01

El cable eléctrico a Puerto Rico (Proyecto Hostos)

Durante décadas, el sistema eléctrico dominicano operó como una isla: sin conexión con ninguna red externa, sin posibilidad de exportar ni importar energía. El Proyecto Hostos cambia esa realidad. La iniciativa, desarrollada por Caribbean Transmission Development Company (CTDC), contempla una interconexión submarina de alto voltaje entre ambos países con capacidad de hasta 700 megavatios, además de nueva infraestructura de generación exclusiva para Puerto Rico. La inversión total asciende a US$2,500 millones y la planta de generación estaría ubicada en San Pedro de Macorís. Una vez en operación, el proyecto proveería energía a más de 600,000 hogares puertorriqueños.

El proyecto cuenta con el permiso presidencial federal de Estados Unidos, requisito indispensable para infraestructuras que cruzan fronteras internacionales, y en mayo de 2026 fue presentado formalmente ante la Autoridad para las Alianzas Público-Privadas de Puerto Rico, donde aguarda aprobación regulatoria local. El significado estratégico es doble: para RD, exportar energía estabiliza su propia red y abre una fuente nueva de divisas. Para Washington, significa que un territorio estadounidense pasará a depender energéticamente de un aliado caribeño confiable.


Proyecto 02

El hub de Google: puerto digital del Caribe

En febrero de 2026, Google anunció una inversión de US$500 millones para construir en República Dominicana su primer puerto de intercambio digital en América Latina y el octavo a nivel mundial. El proyecto incluye un anillo internacional de cable submarino que conectará al país con regiones de Google Cloud en Carolina del Sur y Virginia, triplicando los cables directos hacia Estados Unidos y multiplicando por diez los pares de fibras disponibles. Las instalaciones, de 7,000 m², comenzarán a operar en 2027 y fueron declaradas de alta prioridad nacional mediante decreto presidencial.

La selección de RD no fue casual. Google evaluó su ubicación geográfica en el centro del Caribe, la estabilidad del clima de negocios y la disposición del gobierno hacia la inversión tecnológica. El resultado es que el país pasará a manejar el 95% del tráfico internacional de datos de la región. Las implicaciones van más allá de la infraestructura física: un puerto de intercambio digital de esta magnitud atrae centros de datos, empresas de inteligencia artificial y servicios financieros que necesitan latencia mínima. Donde llega ese tipo de infraestructura, llega también el ecosistema que la rodea.


Proyecto 03

Alianza con NVIDIA y soberanía tecnológica

La infraestructura física no sirve de mucho sin el capital humano que la opere. Por eso, en paralelo al acuerdo con Google, el gobierno firmó un memorando de entendimiento con NVIDIA para implementar la Estrategia Nacional de Inteligencia Artificial. El acuerdo contempla formar a más de 1,000 especialistas dominicanos en IA antes de que cierre 2026, crear un Centro de Excelencia en Inteligencia Artificial abierto a ciudadanos, estudiantes y empresas, y desarrollar una Fábrica Nacional de IA con aplicaciones concretas en salud, educación, movilidad urbana, seguridad y finanzas.

El eje central del acuerdo, sin embargo, no es la formación sino la soberanía: que los datos y los modelos de inteligencia artificial estén alojados en territorio dominicano, bajo control nacional. En un mundo donde los datos son poder, esa cláusula es tan importante como cualquier inversión en hardware.


Proyecto 04

Tierras raras en Pedernales: el nuevo tesoro estratégico

Mientras el norte del país se posiciona como hub digital, el sur guarda otro tipo de riqueza. En la Reserva Fiscal Minera Ávila, en Pedernales, declarada reserva en 2018 y explorada inicialmente con la Universidad de Barcelona y luego con el Cuerpo de Ingenieros del Ejército de Estados Unidos, el presidente Abinader anunció en febrero de 2026 depósitos brutos preliminares de más de 150 millones de toneladas de tierras raras, con calidad certificada por laboratorios internacionales. Los estudios de factibilidad están proyectados para 2027.

Las tierras raras son el ingrediente invisible de la economía moderna: están en los teléfonos, en las baterías de autos eléctricos, en los sistemas de guía de misiles y en los chips que hacen funcionar la inteligencia artificial. China controla hoy alrededor del 60% de la producción mundial, lo que convierte cualquier depósito significativo fuera de su órbita en un activo geopolítico de primer orden. El secretario de Estado Marco Rubio ya expresó el interés directo de Washington en estos yacimientos. El debate pendiente es ambiental: la explotación minera en las cercanías de la Sierra de Bahoruco y las fuentes de agua de Pedernales plantea riesgos que ningún volumen de inversión puede ignorar.


Proyecto 05

El puerto espacial de Oviedo

En marzo de 2026, el gobierno presentó oficialmente el proyecto del primer puerto espacial comercial del Caribe, a desarrollarse en Oviedo, Pedernales, por la empresa estadounidense LOD Holdings con una inversión superior a los US$600 millones enteramente privados. El objetivo es concretar el primer lanzamiento satelital antes de mayo de 2028. La ubicación tiene una lógica técnica concreta: la proximidad al ecuador reduce el combustible necesario para alcanzar ciertas órbitas, lo que hace al sitio competitivo frente a instalaciones como Cabo Cañaveral en términos de costo por kilogramo puesto en órbita.

Sin embargo, este es el más especulativo de los seis proyectos. No hay contratos firmados con fabricantes de cohetes ni con clientes que usarían el puerto, y el país carece de un marco regulatorio para actividades espaciales, un vacío que otros países con ambiciones similares han tardado años en llenar. LOD Holdings es una empresa relativamente joven sin historial de proyectos completados a esta escala. La promesa es real; las condiciones para cumplirla, todavía no.


Proyecto 06

Los puertos secos fronterizos

El menos glamoroso de los proyectos es quizás el más urgente desde el punto de vista social. El gobierno anunció una red de puertos secos sobre la franja fronteriza, con una inversión privada superior a los US$300 millones operando bajo el régimen de zona franca. El propósito es formalizar el comercio con Haití, el segundo socio comercial de RD, cuyo intercambio opera en gran parte en la informalidad, y generar empleo en provincias históricamente marginadas como Dajabón y Elías Piña. A diferencia de los grandes proyectos tecnológicos, este tiene un impacto medible en poblaciones que no verán un semiconductor ni un cable de fibra óptica en décadas.


Proyecto 07

La apuesta por la industria de semiconductores

La séptima pieza del rompecabezas es la más silenciosa, pero quizás la más reveladora del rumbo que sigue el país. En marzo de 2026, el Ministerio de Industria presentó junto a la OCDE un informe sobre las condiciones de RD para integrarse en la industria global de semiconductores, declarada prioridad de Estado desde 2024. El ministro Eduardo Sanz Lovatón fue directo: antes de 2028, el país estará produciendo y exportando semiconductores.

La meta no implica fabricar microchips de última generación desde cero, lo que requeriría inversiones de decenas de miles de millones de dólares y décadas de desarrollo tecnológico, sino integrarse en las etapas de ensamblaje, prueba y empaque, actividades que generan empleo técnico calificado y anclan inversión extranjera de alto valor. La OCDE identificó como fortalezas la base manufacturera de las zonas francas, los incentivos fiscales, la estabilidad política y la cercanía a Estados Unidos; y como desafío inmediato, la saturación del suelo industrial: el 98% de los parques existentes cerca de Santo Domingo está ocupado. De consolidarse, el sector crearía las condiciones para un ecosistema de innovación con efectos multiplicadores en toda la cadena productiva.


La pregunta que ningún decreto responde

La República Dominicana ha demostrado ser buena para atraer inversión a gran escala. Lo que ha resultado más difícil es retener sus frutos. El oro de Barrick en Pueblo Viejo y el níquel procesado durante décadas en la región norte generaron exportaciones significativas con una transferencia limitada hacia encadenamientos productivos locales, no por mala fe de los inversores, sino porque las reglas del juego no lo exigían. El turismo y las zonas francas repiten variaciones del mismo patrón. Señalarlo no es un argumento contra la inversión extranjera; es una advertencia sobre lo que ocurre cuando llega sin un marco institucional que oriente su impacto.

La oportunidad que ofrecen estos siete proyectos es real y la ventana es estrecha. Pero aprovecharla exige decidir, antes de que llegue la inversión y no después, qué porcentaje de sus beneficios se queda en el país, quién lo administra y bajo qué condiciones. Un cable de energía no forma ingenieros eléctricos solo. Un puerto de datos no emplea técnicos dominicanos si el sistema educativo no los prepara. Esas decisiones no las toma el mercado. Las toma el Estado, o no las toma nadie.


Los 7 proyectos: resumen

Proyecto Inversión Hito clave Objetivo
Proyecto Hostos
San Pedro de Macorís
US$2,500 M (privada) Aprobación regulatoria en PR pendiente Exportar 700 MW a 600,000 hogares en Puerto Rico
Hub de Google
Santo Domingo
US$500 M 2027: Operación de cables submarinos Triplicar conectividad con EE. UU. y atraer IA
Alianza NVIDIA
Nacional
Formación y centros tecnológicos 2026: 1,000 especialistas graduados Soberanía tecnológica y soluciones de IA locales
Tierras Raras
Pedernales, Reserva Ávila
Alta (fase de exploración) 2027: Estudios de factibilidad Certificar minerales críticos para tecnología y defensa
Puerto Espacial
Oviedo, Pedernales
Más de US$600 M (privada) 2028: Primer lanzamiento satelital · Sin contratos aún Primer puerto espacial comercial del Caribe
Puertos Secos
Frontera con Haití
Más de US$300 M (privada) 2026–2027: Inicio de operaciones Formalizar comercio con Haití · Empleo fronterizo
Semiconductores
Zonas francas, área metropolitana
Por definir Antes de 2028: producción y exportación Integrar a RD en cadena global de microchips

Marco institucional necesario

Esta transición no solo cambia qué produce el país, sino cómo se percibe ante el mundo: de un destino de descanso a un nodo indispensable de la cadena de suministros de alta tecnología de Occidente. Para que estos proyectos no solo sean rentables, sino sostenibles y soberanos, el país requiere actualizar sus reglas de juego en tres frentes.

En minería, una Ley de Minerales Estratégicos que evite la “enfermedad holandesa” y garantice beneficios reales más allá de los tributarios. En medio ambiente, un Plan Especial de Ordenamiento Territorial para la Región Enriquillo que establezca qué zonas pueden industrializarse y cuáles deben protegerse. En tecnología, un Código Digital de Soberanía y Datos que asegure que el control sobre la inteligencia artificial permanezca en manos del Estado dominicano.

El riesgo de no actuar en estos tres frentes no es solo económico. Es que el país termine siendo escenario de una transformación que beneficia principalmente a quienes invierten, sin que esa riqueza se traduzca en instituciones más fuertes, ecosistemas protegidos y ciudadanos con mayor capacidad productiva.


Fuentes: Presidencia de la República Dominicana · Ministerio de Industria, Comercio y Mipymes · OCDE · Caribbean Business · LOD Holdings · Google LLC · NVIDIA Corporation

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Análisis, ideas y cultura para una ciudadanía consciente en la República Dominicana.

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Last modified: junio 17, 2026

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