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lexa Marie Torres tenía tres años cuando vio su primer ballet, La bella durmiente, en un teatro de Miami. Un año después ya tomaba sus primeras clases en Santiago de los Caballeros, la ciudad donde nació. Dos décadas más tarde, esa misma historia la puso bajo las luces del Palais Garnier, la sede histórica de la Ópera de París, como la primera bailarina dominicana en integrar su cuerpo de baile.
Se formó durante más de una década en Ballet Clásico Santiago, bajo la dirección de la maestra de maestras, Norma García. Ahí ganó, en 2012, la primera edición de los Premios Eladio de Cuello, además del galardón Danza Activa en Panamá. Fue también la edad en la que empezó a tomar la decisión más difícil de su carrera: irse.
En 2013, con apenas catorce años, Torres se mudó sola a Washington D.C. para entrenar en la Kirov Academy of Ballet, una escuela de tradición rusa que aceptaba a un puñado de estudiantes de todo el mundo cada año. Entrenó bajo maestros como Marianna Lobanova y Stanislav Issaev, y en 2016 el Kennedy Center la reconoció junto a la National Society of Arts and Letters, el tipo de validación que en el ballet suele marcar el paso de estudiante prometedora a bailarina con futuro profesional real.
De ahí pasó a ser trainee de The Washington Ballet en 2017, bajo la guía de la exbailarina principal Julie Kent, hasta integrarse a la compañía. Debutó papeles que en el ballet clásico funcionan casi como ritos de paso (el Sugar Plum de El Cascanueces, Gamzatti en La Bayadère, roles en El lago de los cisnes y Giselle) antes de sumar una etapa en Boston Ballet, donde amplió su repertorio hacia coreógrafos contemporáneos como Jorma Elo sin dejar el clásico, con su interpretación del Hada de la Primavera en la Cenicienta de Frederick Ashton.
En 2023 llegó la incorporación a la Ópera de París, primero con un contrato de duración determinada. Ese mismo año debutó el rol titular de Aurora en La bella durmiente, en la versión de Julie Kent, el mismo ballet que había visto de niña en Miami. Desde entonces su nombre ha aparecido en programas de Balanchine, Nureyev y Pierre Lacotte, y en marzo de 2025 el Voluntariado Banreservas la reconoció, junto a otras doce dominicanas, en la ceremonia “Aplaudo tu gran voluntad”, presidida por la vicepresidenta Raquel Peña y la primera dama Raquel Arbaje, precisamente por ser la primera dominicana en formar parte de la Ópera de París.
Esta temporada, 2025-2026, la ha llevado por Giselle, Notre Dame de Paris de Roland Petit, un Prix d’Europe, una gala en China y Romeo y Julieta bajo la coreografía de Nureyev. Por ahora, Torres se prepara para un concurso interno de la compañía y para cumplir un calendario de galas ya pactado, la rutina habitual de una bailarina de compañía grande: ensayos que se acumulan, elencos que rotan, funciones que exigen estar lista cualquier noche.
Last modified: septiembre 21, 2026

